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Las consecuencias que se esconden tras los productos de baja calidad del gobierno

|6 min
Imagen de la noticia: Las consecuencias que se esconden tras los productos de baja calidad del gobierno

Con la crisis económica que vive el país actualmente, los venezolanos se encuentran en una encrucijada sobre si gastar el dinero en comida que incluya proteínas, que alimente de verdad y llene, o rendirlo ante la cantidad de gastos y conformarse con lo que se le ofrece. Es ahí donde entran los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, mejor conocidos como los CLAP , creado por el gobierno de Nicolás Maduro.

Los CLAP son comités de distribución de alimentos promovidos por el gobierno venezolano y entregados en cajas, supuestamente cada 15 días, a los hogares venezolanos, quienes han tenido que recurrir a adquirirlas por la escasez y la crisis económica que enfrenta el país. Sin embargo, los productos que traen estas cajas hacen más mal que bien a la alimentación de los venezolanos.

Hace poco fue revelado que la harina de maíz Maseca que contienen las CLAP son  sumamente riesgosas, ya que poseen un alto contenido transgénico, pero este no es el único peligro que poseen los alimentos distribuidos por el gobierno.

Foto: NTN24

A inicios del mes de octubre, el costo de las cajas CLAP aumentó de 25.000 bolívares fuertes a 100 bolívares soberanos (10 millones de bolívares fuertes), un incremento del 39.000%, e incluso fue denunciado que éstas traen ahora menos productos que antes.

Las cajas actualmente contienen: 2 litros de aceite, 1 kilo de azúcar, 3 kilos de arroz, 3 kilos de espagueti, 2 kilos de harina precocida, 1 kilo de harina de trigo, 6 latas de atún, 1 kilo de lentejas, 1 kilo de caraotas negras, salsa de tomate y mayonesa.

Por lo tanto, los productos de las cajas no contienen el valor nutricional necesario para alimentar correctamente a los venezolanos, ya que los alimentos que contienen son altos en carbohidratos, azúcar y grasa. Es decir, son un “paño caliente”, el cual quita el hambre, pero no alimenta realmente. En su lugar, los venezolanos reciben una bomba de calorías.

Las cajas no tienen un contenido balanceado; no incluyen frutas, hortalizas, ni proteínas.

Foto: El Mismo País

Ante la mala alimentación de los venezolanos, se han reportado enfermedades cardiovasculares y diabetes, así como déficit de hierro, vitamina A y B (esenciales para combatir la anemia) lo cual conlleva a las personas a una situación aún peor, ya que estos pacientes requieren de alimentos y dietas específicas que son muy complicadas de llevar a cabo gracias a la escasez que enfrenta el país.

Foto: El Estímulo

La harina de maíz contenida en la caja CLAP es la Maseca , una harina mexicana que, aparte de tener componentes riesgosos, no cuenta con enriquecimiento.

El diputado a la Asamblea Nacional, Carlos Paparoni, aseguró que esta harina es para hacer tortillas, no arepas, y por esta razón no tiene fortificación. El parlamentario además mencionó que la leche de polvo incluida en las cajas tampoco es enriquecida con proteínas y minerales, además de que no suele ser leche, sino un “producto a base de lactosa”.

Foto: El Nacional

Foto: El Nacional

Si es riesgoso para los adultos consumir los productos de los CLAP, es aún peor para los menos, ya que los valores nutricionales de sus alimentos no toman en cuenta a los niños en edad preescolar, lo que ha aumentado los casos de desnutrición infantil en el país.

A finales del mes de agosto, la nutricionista y experta en seguridad alimentaria, Susana Raffalli, aseguró en una entrevista para VIVOplay que el índice de desnutrición infantil durante el mes de julio fue de 60%, mientras que la desnutrición aguda grave alcanzó el 12.7%.

El venezolano

En el caso de la leche, una investigación del portal  Armando.info realizada por el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad Central de Venezuela (UCV) concluyó que para alcanzar el requerimiento mínimo de calcio, que es de 500 miligramos, los niños tendrían que beber entre 13,1 y 41,3 vasos de leche a diario.

Lo más lamentable de esta situación es que la mayoría de los venezolanos no tiene la opción de poder escoger algo más que las cajas CLAP para alimentarse.

Al déficit de estos productos se le suma el hecho de que muchas veces no suelen llegar a los hogares de las personas, y por supuesto, éstas no saben cuál será el contenido hasta que les llega.

Con información de venezuelaaldia

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