El teniente del Ejército Roberto Carlos Ulpin González, de 27 años, se convirtió en otra víctima del conflicto armado en la frontera entre Venezuela y Colombia, al ser asesinado por presuntos irregulares del vecino país.


FIFA World Cup 2026™
📅 11 Junio – 19 Julio 2026

En el área de Caño Motilón, en las cercanías de la sierra de Perijá, zona del estado Zulia, células de la guerrilla y paramilitares venezolanos mantienen un enfrentamiento en un intento por apoderarse de negocios ilícitos, como el narcotráfico y el contrabando de diversas materias.
El licenciado en Ciencias Militares y líder de un batallón asentado en San Rafael, kilómetro 58 del municipio zuliano de Catatumbo, acudió a la zona junto a otros 15 uniformados a labores de patrullaje nocturno el pasado viernes 27.
Aunque no existe un parte oficial de parte de las autoridades venezolanas, se sabe, de acuerdo con las fuentes consultadas, que Ulpin, al mando de la operación, divisó un cambuche con explosivos y armas. Tras ese hallazgo se originó el intercambio de disparos que lo dejó malherido, según un informante dijo a El Pitazo .
Hasta los momentos se ignora si los irregulares que actuaron son miembros de Los Pelusos, ELN o EPL, bandas que ejercen una suerte de dominio y siembran el terror en los estados Zulia, Táchira y Apure.
Contaron los informantes que las ráfagas duraron más de media hora en el sector Caño Motilón, un paso que pocas veces es custodiado por las fuerzas militares y por donde mayormente circula combustible.
Una fuente cercana al Ejército indicó que Ulpin González gritó: “Me dieron, me dieron. Ayuda”. Sus compañeros lo trasladaron al hospital de Casigua El Cubo, en el municipio Jesús María Semprum. Posteriormente, en el traslado al hospital de El Guayabo, en la parroquia Udón Pérez del municipio Catatumbo, murió de una hemorragia interna producto de una herida que lo atravesó desde el lado izquierdo de la cadera, justo debajo de donde terminó el chaleco antibalas.
Roberto Carlos Ulpin González, el mayor de cinco hermanos del matrimonio de sus padres, y con otros nueve hermanos paternos, fue enterrado el fin de semana en Maturín. Al cuerpo lo trasladaron desde el aeropuerto de El Vigía hasta el oriente de la nación, a su natal Maturín. Allí le rindieron honores post mortem y fue ascendido al grado de primer teniente. Su cuerpo fue ataviado con el uniforme de gala.
A la familia no le han dado mayores detalles de su muerte. Solo le dijeron que se trató del conflicto que las bandas irregulares protagonizan en la zona del Catatumbo. Un informante dijo que causa curiosidad que no hubo más soldados heridos. Solo Ulpin fue alcanzado por un proyectil y tenía heridas en el rostro y en un ojo. Las fuentes describen la bala extraída como “pequeña y puntiaguda, como de fusil”.
Cinco cuerpos más se pudren en el cementerio de Colón
Otros cinco cuerpos sin identificar permanecen en la morgue del cementerio José Gregorio Hernández, en el municipio Colón de Zulia. Fueron familias que viven en los alrededores del cementerio donde permanecen los cuerpos, quienes confirmaron que se trata de hombres que lucían prendas de camuflaje y botas militares. “A ellos los desnudaron y la ropa la dejaron a un lado. Nosotros estamos reclamando que entierren esos cuerpos”, dijo Alejandra Paz, de 18 años y madre de un niño de un año.
El hedor que emana de los cinco cuerpos en descomposición ha originado una protesta entre los habitantes de los sectores Curva de Colón, el Guanabanal y Rafael Urdaneta. “Mi niño lleva tres días vomitando sin parar debido a la pudrición que hay”, contó Mairi González, de 31 años y madre de cinco niños.
Unas 800 familias de estas comunidades, incluyendo pobladores de la etnia añú, se ven afectadas por el mal olor que amena del camposanto. La protesta obligó a que una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), subdelagación San Carlos de Zulia, acudiese a solventar el problema que para los lugareños se tornó en un tema de salud pública.