De acuerdo con una minuta policial, el aprehendido, identificado como Wuimer Antonio Zambrano Cuello, un comerciante venezolano de 42 años de edad, admitió en un extenso interrogatorio que trabajaba para una organización delictiva multinacional, dedicada al comercio de seres humanos con el propósito de explotarlos sexualmente o someterlos a la esclavitud laboral.

Al hombre le habían encomendado la tarea de cautivar – con engañosas ofertas de empleos en el exterior muy bien remunerados – a mujeres jóvenes, cuyas edades oscilaran entre los 25 a 35 años, que poseyeran una formación académica de índole universitaria y los rasgos faciales de un predeterminado canon estético, con el fin de convencerlas a viajar, bajo falsas expectativas, hasta la ciudad de Santander, en la costa norte de España, donde serían obligadas a vender sus cuerpos.
Las declaraciones de Zambrano revelaron que tras exitosamente persuadir a sus víctimas, les compraba el boleto aéreo para el traslado: ellas le transferían a su cuenta bancaria altas sumas de dinero para cancelar la adquisición del pasaje.
Al llegar a su destino final, las féminas eran inmediatamente retenidas en un apartamento de la referida urbe española, en la calle Héroes del Valiares, y conminadas a consumir, por vía intravenosa, un cóctel de drogas que las incapacitaba, lo que facilitaba su prostitución. El objeto era obtener el mayor lucro personal a costa del físico ajeno.
El delincuente fue trasladado de la subdelegación de Porlamar del Cicpc a los calabozos de la Policía del municipio de Mariño luego de que fuera hallado culpable de trata de blancas por un tribunal del estado de Nueva Esparta.