A las afueras la morgue, la abuela del pequeño infortunado contó como sucedieron los hechos. La madre del niño salió temprano en la mañana, quería hacerse un ecosonograma pues pensaba que estaba embarazada, y el padrastro del niño identificado como Daniel Enrique Huerta Morillo de 22 años de edad, se ofreció a cuidarlo. Al llegar, la madre escuchó el llano del niño y se preguntó que había pasado, pensó que era hambre le dio de comer y nada calmaba las lágrimas.
La casa de la victima y su asesino /Foto Diario la Verdad del Zulia
Tras pasar más de 30 minutos, la mujer se dirigió a la casa de su madre a pedir ayuda, quien le indicó que fueran al médico luego de que se percatara de que el menor tenía una hematoma en el estómago. Se dirigieron entonces al Centro de Diágnosito Integral de El Callao, desde donde lo remitieron al Hospital General de Maracaibo, desde allí tras una placa le recomendaron llevarlo al Hospital Universitario donde finalmente fue atendido.
La agonía del pequeño se prologaba, pero tras varios examenes el diagnostico fue claro, desprendimiento de hígado y de intestino delgado. Entonces fue ingresado al pabelló pero durante la intervención quirúrgica sufrió un infarto y no resistió.
Entre tanto, los vecinos que había oído el llano del niño presentían de que se trataba la situación y al enterarse de la noticia del fallecimiento tomaron la justicia por sus propias manos, rodearon la casa y forzaron la puerta, sacando a Huerta Morillo arrastrado lo golpearon salvajemente con objetos contundentes hasta que finalmente se produjo su muerte.
Al llegar, funcionarios de la policía científica se encontraron con el cadáver rodeado de la multitud que lo linchó, los apartaron y subieron el cadáver a una furgoneta que lo trasladaría hasta la morgue, donde también yacía el cuerpo del pequeño que horas antes habría asesinado a golpes.