Las últimas horas de su vida el quincuagenario las vivió en la carreta. El domingo cerca de las 12:00 de la madrugada salió de su casa, en el sector Tamare del municipio Lagunillas en la Costa Oriental del Lago, para realizar unas diligencias familiares.
Horas más tarde Franco Segovia se habría embarcado en la camioneta Grand Cherokee blanca, placas AC901PV, junto a su hermano, sobrino y esposa. Él les haría el favor de trasladarlos hasta Maracaibo para que estos viajaran por carretera hasta Colombia.
El hoy infortunado dejó a sus tres parientes en casa de una amiga cerca de donde ocurrió el asesinato. El vehículo era propiedad del esposo de otra hermana, quien se desempeñaba como coronel de la GNB, y de quien se presume era la credencial asignada por la vice-presidencia que se encontró en el lugar de los hechos.
Descartan venganza
Servicial, humilde, responsable y amable… buen hijo y padre, son los calificativos que otorga la exesposa de la víctima mientras aguarda la entrega de sus restos en las adyacencias de la morgue del Hospital General del Sur.
La mujer asegura que el gerente de la empresa petrolera era un hombre ejemplar, por lo que descarta la venganza y el ajuste de cuentas como móviles del sangriento asesinato del hombre con quien compartía la paternidad de una jovencita de 16 años. Justificó que debido a los valores que configuraban como persona al que fue su pareja, después de la separación lograron mantener una relación fraternal.
Franco Segovia era economista y vivía junto a su madre. Su vida la habría dedicado a ella y a la crianza de sus tres hijos, hoy en día dos de ellos mayores de edad. Para los dolientes la versión más cercana a la verdad se vincula con una resistencia al robo: “Esa camioneta era muy llamativa, él siempre estaba armado. Probablemente se negó a entregarla”, puntualizó la dama.