Desde el balcón de la quinta de dos pisos, ubicada en la calle 82 D del barrio Alberto Carnevalli, a 800 mt de la clínica La Sagrada Familia, en Maracaibo, Yefferson contó a las autoridades entre lágrimas, que su amigo Eduardo mantenía una relación sentimental con un sujeto apodado El Catire, con quien compartía la habitación la noche del viernes y quien sería el principal sospechoso de la muerte.
Al parecer esa noche habían sostenido una fuerte discusión por unos mensajes de texto que Pirela habría encontrado en el teléfono de El Catire, provenientes de una mujer desconocida, sin embargo, Yerfferson contó que los ánimos se calmaron pronto y se encerraron en la habitación.
Sería en horas de la madrugada cuando El Catire, presuntamente habría atacado a su pareja, estrangulándola con sus manos y decidió huir, robándose su teléfono y las llaves de la casa, dejando encerrado a Yefferson con su amigo muerto en la habitación.
Se conoció que Pirela y Yefferson compartían un negocio de confitería y también la vivienda donde ocurrió el asesinato, eran muy amigos desde hace tiempo.
A la casa se trasladó una comisión del CPBEZ quien dio parte al CICPC para iniciar las investigaciones del asesinato.