Esta iniciativa, denominada Operación Acebo, consistió en enviar tarjetas de compañías ficticias que ofrecen cestas con productos navideños gratis a los criminales que, para recibir los obsequios, solo tenían que confirmar una dirección y una hora de entrega.
En lugar de la encomienda que esperaba, cada delincuente se encontró con un policía en su puerta. En dos días, los agentes arrestaron a diferentes individuos buscados por conducción temeraria, manejar en estado de embriaguez o por cometer robos, fraudes y delitos relacionados con drogas.
En ese capítulo, Górgory hace creer a varios maleantes que han ganado una lancha de motor en una rifa de la Policía. De hecho, el propio Homero Simpson cae en la trampa y le obligan a pagar sus multas de tránsito.
Se desconoce si se trata de una adaptación de esa estrategia a la vida real o de una simple coincidencia.