El 24 de julio se conmemora el natalicio de uno de los iconos y pilares más representativos de la libertad y el poder del pueblo sobre la opresión y la esclavitud en el mundo, Simón Bolívar, quien naciera un día como hoy en 1783, muy seguramente no sabría que le depararía el destino desde esa cuna en la ciudad naciente de Caracas, pero, esa historia ya la conoces.


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Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco… ¿Por qué tantos apellidos?

Lo que probablemente desconoces y llame tu atención sin darte cuenta es como es que el “Libertador”, que según tantos historiadores de renombre, incluyendo a su amigo, compañero y biógrafo personal Daniel F. O’Leary, era de muy poca estatura y podía tener tantos nombres y apellidos.
La realidad está en que no solo Simón Bolívar sería el único con esta cantidad de distinciones familiares, acontece que esta singular forma (para la actualidad) de registrarse civilmente era tendencia en la época y perduro hasta casi finalizado el siglo XIX.
Pero, ¿qué necesidad existía de generar semejante transmisión, tan caótica, de apellidos? La respuesta reside en la libertad plena, para no llamarla anárquica, a la hora de escoger los apellidos en España, desde que estos surgieron hasta que se establecieron normas y leyes.
Para que tengas conocimiento pleno y general de qué son los apellidos y de dónde vienen, deberás entender que fueron creados mundialmente con la finalidad de representar a una casa o familia y así brindar una identificación más concreta y precisa del individuo y lo que su historia representa. Para ello, se crearon 4 grandes corrientes y formas de adoptar un apellido.
La principal seria de origen patronímico, es decir, la persona asumiría el nombre de su padre agregando un sufijo que permitiera entender a la persona, la frase “hijo de”, (por ejemplo: el sufijo “ez”, utilizado: Rodríguez, hijo de Rodrigo; el sufijo “son”, utilizado Johnson, hijo de John).
Luego encontraras nombres familiares de tipo toponímico o por la provincia o región de donde se provenía, vivía y poseían tierras (por ejemplo: España, Valencia, Segovia). Tendríamos una tercera corriente que serían los apellidos que derivarían de características, descripciones y apodos de las personas y familiares que solían portarlos (por ejemplo: Blanco, Calvo, Delgado, Leal). Y por último, mas no menos importante la manera de apellidarse según el oficio o profesión que ejercía el poblador (por ejemplo: el que trabajaba con zapatos seria Zapatero, el que trabajaba con madera seria Carpintero, el soldado seria Guerrero) y aunque luego aparecerían algunas excepciones, estas eran las formas concisas de identificarte e identificar tu casa y familia en la época.
Ahora, después de haber salido de la clase de historia, seguro sigues sin entender cómo si habían métodos tan básicos de plasmar el árbol genealógico en la historia, “El Libertador” llevaba por nombre: Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco.
Para resumir, el uso de apellidos era un derecho personal y los diversos estados en España decidieron no legislar al respecto hasta finales del siglo XIX, así que al ser de ámbito privado la selección de apellidos, el ciudadano podía utilizar cualquiera en la cantidad que quisiera, basado en el origen, la tradición o el que simplemente deseara adoptar, sin pedir permiso al respecto. La única excepción a esta libertad (podrías llamarlo cómodamente libertinaje) era cuando se adoptaba un apellido con la intención de dañar a terceros con engaños, fraude, aparentar filiación para reclamar bienes o incluso suplantar a otra persona.
Aclarado esto, podemos definir un pequeño patrón en la escogencia de apellidos: los hijos legítimos y naturales solían utilizar el apellido paterno, que permitían mostrar parentesco en la sociedad, sin embargo, también se estilaba que los hijos adoptaran apellidos cercanos de sus antepasados luego del paterno en cuestión, no importando cuantos nombres familiares fueran, es por eso que apellidos aparentemente desconocidos, pueden encontrarse ascendiendo en alguna rama familiar de la genealogía. Eso muy seguramente explique la danza de nombres y apellidos en el registro civil del “Libertador”.
Con el pasar del tiempo la variabilidad en el uso de apellidos se fue reduciendo progresivamente desde los primeros siglos en que aparecieron hasta la actualidad, donde el apellido paterno es el que trasciende de generación en generación con excepciones en ciertas culturas, como la española nuevamente que permite desde 2006 la escogencia del apellido, pero, ahora con reglas más simples, como que solo se puede optar por intercambiar el apellido paterno por el materno y eso los abogados lo agradecen. De igual forma puedes concluir que Simón Bolívar merecía tener tantos nombres y apellidos como quisiera y eso es difícil discutirlo.