Y es que desde los primeros años las personas adquieren la mala costumbre de sobrecargar de sal al organismo, lo que en muchos casos, con el correr de los años, deriva en hipertensión arterial. Se estima que a los dos años de edad los niños ya reciben influencias sobre sus hábitos de alimentación, por lo que la niñez es el momento propicio para educar al paladar y entrenarlo para consumir, entre otras cosas, las cantidades recomendadas de salud.
La hipertensión arterial infantil puede ser causada por distintos factores, y se puede generar una hipertensión secundaria o hipertensión arterial esencial. La presión alta secundaria se produce a consecuencia de otra enfermedad y la esencial es la más frecuente, que se deriva fundamentalmente del estilo de vida, como la obesidad o una alimentación con exceso de sodio.
Richard Hill, Secretario de Salud del Zulia precisó que “algunos de los síntomas de la hipertensión arterial infantil es dolor de cabeza, sensación visual de luces o destellos o sangrado nasal. En los bebés los síntomas pueden ser dificultades respiratorias, irritabilidad y convulsiones”.
Asimismo, expresó que los cambios en el estilo de vida son fundamentales para evitar la hipertensión infantil, como la pérdida de peso para el niño con sobrepeso, así como la práctica de ejercicio físico regular, ya que se ha demostrado que ambas medidas conllevan una reducción significativa de la presión arterial. Igualmente es necesario reducir y controlar la cantidad de sal en la dieta infantil.