Los expertos, del Instituto Max Planck de Astronomía (Alemania) junto con otros investigadores, emplearon el telescopio del Observatorio Austral Europeo (ESO) / MPG de 2,2 m en Chile para tomar imágenes de la estrella anfitriona del planeta y midieron la ligera disminución del brillo a medida que el planeta y su atmósfera absorbían parte de la luz de la estrella , al pasar directamente delante de su estrella anfitriona.
Lo siguiente en lo que están inmersos los científicos de cara a encontrar vida, es
detectar la composición química de la atmósfera de este planeta, en busca de ciertos desequilibrios químicos como en nuestro caso, la presencia de grandes cantidades de oxígeno.
Hasta ahora las observaciones de la luz de las atmósferas de otros exoplanetas estaban asociadas a planetas mucho más masivos que la Tierra; esto es, gigantes gaseosos (parecidos a nuestro Júpiter) o una gran supertierra con más de ocho veces la masa de nuestro planeta. Esta observación es distinta: allana el camino al análisis de la atmósfera de planetas más pequeños, de masa más baja, que son mucho más parecidos a la Tierra en tamaño y masa.
Respecto a la observación, el instrumento Grond Imager de ESO permitió examinar el planeta simultáneamente en siete bandas de longitudes de onda diferentes. GJ 1132b es un planeta en tránsito. Así, desde la perspectiva de un observador en la Tierra, el planeta pasa directamente delante de su estrella cada 1,6 días, bloqueando parte de la luz de la estrella.
En cuanto a la composición de su atmósfera, los científicos creen que la atmósfera podría ser rica en agua y metano, algo así como un ‘mundo de agua’ con una atmósfera de vapor caliente.