El nombre de la actriz se ha visto manchado por una estafa llevada a cabo por una empresa de señoritas de compañía. Fox figuraba como una de las llamadas ‘escorts’, por las que se podía pagar a cambio de sus servicios. Una trampa en la que cayó un hombre de ascendencia china, que pagó 3,5 millones de euros para mantener relaciones íntimas con la actriz y que ahora ha denunciado la estafa ante las autoridades.