«Mientras él mismo buscaba casa con su novia, fue consciente de los problemas que familiares y amigos tenían en este sentido y pensó que una vivienda con estas características podría ayudar a que el proceso de separación fuera menos dolorosa», explica el arquitecto Xander den Duijn del estudio OBA. Kbiri contactó a su gabinete para que le ayudaran «diseñar una vivienda que pudiera dividirse en dos».
Como respuesta a la creciente tasa de divorcios y separaciones, el edificio, que actualmente se encuentra en fase de desarrollo, consistirá en una vivienda flexible formada por «diversas unidades que puedan conectarse y desconectarse sin demasiado esfuerzo», cuenta Den Duijn.
Precisamente, comenta den Duijn, el mayor reto del proyecto «ha sido diseñar una casa formada de dos unidades autónomas que en apariencia parecen una sola, una forma de diseño que permite que la casa sea una única o dos, según fluya la relación de pareja». El joven equipo con sede en Amsterdam piensa que la casa, que estará disponible para el mercado internacional, despertará especial interés entre las parejas de Bélgica, Portugal y Hungría, donde las tasas de divorcio se encuentran entre las más altas del mundo.
Aunque más allá de diseñar una vivienda exclusiva para matrimonios que se «atrevan a comprarla pensando en un futuro incierto», este concepto de vivienda puede también ser útil para parejas que quieran vivir separados de vez en cuando. Para den Duijn está claro que «la casa solucionaría problemas de vivienda de parejas divorciadas, pero, como nueva tendencia, ayudaría a otros tipos de familias con necesidades nuevas y modernas».