Armar a los maestros en las escuelas: un viejo debate que resurge en Estados Unidos

Publicado en » Especiales, Internacionales, Opinión
junio 6, 2022
A las: 10:30 AM

El Congreso del estado de Ohio, Estados Unidos, aprobó el sábado 4 de junio que los profesores vayan armados al trabajo. Una polémica medida que surge luego del tiroteo escolar en la escuela primaria Robb de Uvalde, Texas, en el que fueron asesinados 19 niños y 2 adultos.

La ley tuvo el aval de 54 votos republicanos y 31 demócratas. También 12 abstenciones y solo dos votos en contra. De acuerdo con la cadena ABC, se redujo a solo 24 horas el tiempo de formación que un docente debe tener para poder llevar armas a la escuela. La legislación anterior establecía que para ser un “agente de paz”, debían tener más de 700 horas de preparación. Contempla además la creación del Centro de Seguridad Escolar y de Crisis de Ohio, que se encargará de impartir los talleres.

La medida es opcional y cada maestro es libre de decidir si llevar o no el arma. Igualmente, los distritos escolares deberán consultar a las asociaciones de padres si desean que la nueva norma se aplique en sus centros educativos. Todos los maestros deberán pasar por una evaluación anual de antecedentes penales, así como por una revisión de ocho horas académicas de conocimientos como habilidad de tiro y evaluación de la situación.

Vieja conocida

El tiroteo de Uvalde reavivó en Estados Unidos el debate acerca de si los maestros deberían ir armados para defenderse en situaciones así. Un tema que ha sido puesto en la mesa por sectores del Partido Republicano, el ala más conservadora del Partido Demócrata, y diferentes grupos proarmas. Para ellos la solución, más que regular la venta y porte de armas, es combatir fuego con fuego.

Durante su Administración, el presidente Donald Trump (2017-2021) defendió esta medida, y propuso brindar armas a los maestros que tuvieran experiencia o entrenamiento militar. En 2018, luego de la masacre en la escuela secundaria Stoneman Douglas de Parkland, Florida, en la que murieron 17 personas, criticó las leyes que declaran a las escuelas como zonas libres de armas.

Puso como ejemplo a Aaron Feis, un profesor de Educación Física que perdió la vida al usar su cuerpo para proteger a sus estudiantes. “Si el entrenador hubiera tenido una pistola en su casillero (…) le habría disparado (al atacante) y ese habría sido el fin del asunto”, dijo. Luego de la masacre de la primaria Robb, ratificó su posición tras el invitado especial a la convención anual de la Asociación Nacional del Rifle (NRA).

De acuerdo con el Centro Giffords Law, al menos ocho de los 50 estados de EE UU han aprobado para permitir el ingreso de armas a las escuelas, o simplemente evitan legislar sobre su prohibición. La apuesta se eleva a 12 estados cuando se refiere a educación universitaria, donde incluso es obligatorio la presencia de personal armado en algunas áreas. Entre ellos están Florida, Indiana, Mississippi, Michigan, Pensilvania, entre otros. Esto no impidió que ocurrieran más de 200 tiroteos escolares en el país entre 1999 y 2018. Y desde esa fecha incluso se multiplicaron, con un récord de 136 incidentes solo en los dos primeros meses de 2022.

Policías permanecen en el colegio Robb Elementary, en Uvalde, Texas, este 25 de mayo de 2022, escenario el martes de un tiroteo. EFE/Aaron M. Sprecher

Orgullosamente armados

Un año después de la masacre de Parkland, Florida aprobó su ley de porte de armas para docentes. Formó parte de la iniciativa del gobernador republicano Ron DeSantis, a la que llamó “Programa Guardián”. Este consta de una capacitación especial de 144 horas, además de evaluaciones psicológicas periódicas. Irónicamente, en esa oportunidad también aprobaron una medida de control de armas, al aumentar de 18 a 21 la edad mínima para su compra. Nikolas Cruz, autor del tiroteo, tenía para ese entonces 19 años de edad.

Esto no impidió que el 6 de junio de 2021 ocurriera otro tiroteo en Florida. De acuerdo con el portal Los Ángeles Times, tres personas murieron y seis resultaron heridas durante una fiesta de graduación en el condado de Miami-Dade.

En Texas, los distritos escolares pueden decidir si permiten armas o no desde 2013. A solo 50 kilómetros de Uvalde está la población de Utopía, que en 2018 decidió armar a todo su personal. Su director de distrito, Michael Derry, indicó a la agencia AFP que el pueblo de 200 habitantes está aislado a 20 minutos del Departamento de Policía, por lo que tomaron acciones para disuadir a cualquier posible atacante.

Su opinión está a tono con las de las autoridades regionales. Texas se ha caracterizado por ser uno de los estados con más defensores de las armas, incluyendo a su gobernador, el republicano Greg Abbott. En 2021, firmó un paquete de seis leyes para flexibilizar la venta de armas, asegurando que su estado sería “un bastión de la libertad”.  Luego del tiroteo de Uvalde, aseguró que instalaría comités para reforzar la seguridad escolar, aunque consideró que sería “un error” regular la venta de armas.

Visiones opuestas

Protesta contra la Convención Anual de la NRA en Houston, Texas, dias después de la masacre de Uvalde. Foto: Cortesía

Actualmente Estados Unidos parece estar dividido en dos bandos: quienes apoyan que haya un mayor control del armamento, y quienes se amparan en su derecho al porte de armas establecido en la segunda enmienda de la Constitución. La Administración de Joe Biden y la mayoría del Partido Demócrata apoyan las regulaciones, así como algunos políticos republicanos como el senador Mitch McConnel. No obstante, tanto republicanos como la NRA se oponen tajantemente.

Sus defensores argumentan que estas restricciones no evitarán que sigan ocurriendo tiroteos, y en cambio solo mermará la capacidad de los ciudadanos para defenderse. En cambio, señalan que al darles armas a los profesores, habrá mayor efectividad para neutralizar a los atacantes antes de que llegue la policía. “Hemos aprendido con el tiempo que cuanto más rápidamente se ataca a un asesino activo, más vidas se salvan”, aseguró el portavoz de la Asociación de Armas de Fuego Buckeye, Rob Sexton.

Por su parte, organizaciones como la Asociación Nacional de Educación están totalmente en contra de armar a su personal. “Más armas equivalen a más violencia”, dijo a AFP su presidenta, Becky Pringle. Señalan que con un mayor control, se evitaría que, en primer lugar, personas con problemas psiquiátricos y antecedentes de violencia puedan acceder a armamento pesado, en un país donde se pueden comprar incluso en supermercados.

Aunque la cultura de las armas está muy vigente en el país, varios estadounidenses están dispuestos a hacer algunas concesiones. El portal BBC Mundo publicó una encuesta del Pew Research Center en 2021 que reveló que 53 % de los ciudadanos aprueba aplicar mayores regulaciones, mientras 63 % está de acuerdo con prohibir la libre venta de rifles de asalto semiautomáticos. Igualmente, en los últimos días se han registrado tiroteos en otros lugares insólitos como hospitales y cementerios, por lo que surge la duda de si reforzar la seguridad en las escuelas realmente ataca la raíz de un problema estructural de su sociedad.

Texto/Imagenes: el diario

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