Ir al contenido
Noticias de la Col, Cabimas, Maracaibo, Ciudad Ojeda, Lagunillas al dia y las 24 horas
Noticias de la Col, Cabimas, Maracaibo, Ciudad Ojeda, Lagunillas al dia y las 24 horas
link

Economía digital: ¿hacia dónde nos llevará?

Imagen de la noticia: Economía digital: ¿hacia dónde nos llevará?
link

La economía digital es un fenómeno polarizador: algunos auguran apocalipsis, otros, evolución sin precedentes. Algunos advierten de la pérdida de puestos de trabajo debido a la automatización, mientras otros se maravillan ante lo que puede hacer la tecnología digital con el sector económico. 

Sin embargo, en todo este debate rara vez se explica qué es realmente la economía digital. ¿Qué la diferencia de la economía tradicional? ¿Por qué debería importarnos?

¿Qué es la economía digital?

La economía digital como término engloba el impacto de las nuevas tecnologías digitales en los modelos de producción y consumo, lo que incluye también la forma en que se comercializan bienes y servicios, su comercio y su pago.

Este término evolucionó a partir de la década de 1990, cuando los esfuerzos se concentraron en analizar el impacto de Internet en la economía. Esto se amplió para incluir la aparición de nuevos tipos de empresas orientadas al ámbito digital y a la producción de nuevas tecnologías.

Tradicional vs. digital: ¿cuál prevalece?

¿Qué diferencia a la economía digital de la tradicional?

En primer lugar, las tecnologías digitales aportan accesibilidad y amplían el campo de acción de los negocios, volviéndose más eficientes y rentables; un ejemplo de esto son las aplicaciones como Uber o Airbnb. 

Ningún equipo de personas sería capaz de ofrecer este tipo de servicio en tiempo real y con la eficiencia que te ofrece la herramienta tecnológica combinada con recursos como la inteligencia artificial. 

En segundo lugar, los efectos de esta apertura en cuanto a la oferta de productos abre nuevas estructuras de mercado que eliminan los costes de transacción en mercados tradicionales, entre muchos otros beneficios. 

Por último, la economía digital se nutre y genera al mismo tiempo enormes cantidades de datos. Tradicionalmente, cuando comprabamos en una tienda física con dinero en efectivo, nadie llevaba la cuenta de nuestro consumo personal o de nuestras transacciones financieras a gran escala. 

Datos en manos de terceros.

En este sentido, el cotejo y análisis de estos datos ofrece enormes oportunidades para transformar la manera en la que se realizan ciertas actividades económicas, dándole la oportunidad a las compañías de adaptar sus productos y servicios a gusto del consumidor o abordar de manera más efectiva sus estrategias de marketing. 

Sin embargo, no todo es positivo. El gran flujo de datos que los consumidores producen día tras día representa una debilidad que puede ser explotada sin consentimiento o permiso previo, volviendo indispensable el uso de herramientas como redes privadas virtuales (o VPN) para trabajar de forma segura en internet

Evolución en marcha

No nos equivoquemos: la revolución digital ya está con nosotros. Además de transformar los puestos de trabajo y las habilidades necesarias para realizarlos, también está revisando industrias como el comercio minorista y la edición y quizás, en un futuro no muy lejano, el transporte terrestre y la banca. 

En el Reino Unido, las transacciones por Internet representan ya casi una quinta parte de las ventas al por menor, excluyendo la gasolina, frente a solo una vigésima parte en 2008. Y los sitios de comercio electrónico están aplicando sus conocimientos de datos a las finanzas. 

El gigante chino del comercio electrónico Alibaba ya posee un banco y está utilizando los conocimientos sobre sus clientes para conceder pequeños préstamos a los consumidores chinos. Amazon.com, el sitio de comercio electrónico estadounidense, está avanzando en la misma dirección.

De cara al futuro, es posible que veamos aún más disrupción causada por los avances en campos como la inteligencia artificial, facilitando cálculos que están más allá de las capacidades de los ordenadores tradicionales.