Morir en el exterior: un gasto de lujo para los familiares en Venezuela

Publicado en » Actualidad
noviembre 6, 2018
A las: 12:00 PM

Repatriar un cadáver o costear desde Venezuela un entierro en el exterior , es una verdadera calamidad para los venezolanos que se ven en la necesidad de cubrir dichos gastos tras la muerte de un familiar en el extranjero, pues los costos al cambio del bolívar, se vuelven prácticamente imposibles de cubrir sin endeudarse, o verse en la necesidad de vender artículos personales.

Cientos de personas cruzan el puente internacional Simón Bolívar de San Antonio del Táchira hacia Cúcuta, sin pensar ni siquiera por un momento en la posibilidad de que puedan fallecer estando fuera de su país de origen, pero cuando esto ocurre, las responsabilidades que recaen en sus familiares, pueden ser increíblemente costosas.

Así fue el caso de Carmen Zambrano, una mujer que afligida por un fuerte dolor, fue llevada a Cúcuta por sus parientes ante la falta de respuestas en un hospital venezolano, según lo reseñado por Crónica Uno.

“Mi mamá empezó con unos dolores y pensábamos que era una apendicitis. Nos la llevamos al Central [hospital de San Cristóbal] y allá dijeron que eran cólicos. Nos mandaron unas medicinas, pero en la noche se desmayó del dolor. En la mañana nos fuimos a Cúcuta y allá de una vez la entubaron. Dijeron que iban a inducirle un coma para ver qué tenía. Era la vesícula que se le había reventado. Ya cuando llegamos al hospital de Cúcuta se había contaminado. Después de que le dieron dos paros respiratorios se murió. Llegamos tarde”, contó César Pineda, hijo de la señora Zambrano.

Hace un tiempo era poco común el traslado de personas fallecidas a través de la frontera. Sin embargo, dado el aumento de la emigración de venezolanos, diariamente cruzan entre cinco y ocho cuerpos por el Puente Internacional Simón Bolívar de San Antonio del Táchira rumbo a cualquier parte del país.

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Todo lo concerniente con la permisología debe estar en regla. Deben traer documentos como el protocolo de autopsia, el acta de defunción así como la documentación del ciudadano fallecido; es decir, cédula o pasaporte. “Afortunadamente, las autoridades sanitarias ubicadas en la frontera se han portado muy bien, son muy receptivas en ese particular, lo que hace que todo fluya más rápido cuando llegan los cuerpos”, dijo Cañas.

Ya en territorio venezolano la realidad es otra. Los costos se incrementan dependiendo del lugar a donde va ese cuerpo. Por ejemplo, un servicio que va a San Cristóbal contempla la velación en casa o capilla, el trámite de los permisos requeridos en territorio venezolano, lágrimas, entre otros. El cuerpo viene en una urna desde su salida y es con ella que lo inhuman o creman, según sea lo solicitado por los familiares. No se permite el cambio de ataúdes, por cuestiones sanitarias. “El proceso de cambio de carro es sencillo. Se colocan los dos de retroceso en toda la mitad del puente y allí pasa el cuerpo de una carroza a la otra. No se puede abrir ni siquiera la urna”, indicó Cañas.

Muchos han recurrido a hacer de funerarias en sus propias casas y velan a sus familiares en colchones, ya que no tienen cómo pagar un servicio de estos. En agosto se registró el caso de un joven, Jhonatan Sánchez, que, al morir, fue llevado en sábanas a la iglesia de Santa Bárbara en Rubio para recibir la bendición del sacerdote. Su familia no contaba con los recursos para comprar un ataúd.


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