¿Por qué la nariz te gotea cuando hace frío?

Publicado en » Actualidad
octubre 31, 2018
A las: 5:15 PM

Es una reacción normal, aunque no estés resfriado. Pero ¿sabías, además, que la mayoría de la gente nos sonamos mal? ¿O que el color de la mucosidad, en caso de catarro, puede significar algo?

Seguro que has notado cómo en invierno, al salir a la calle y enfrentarte a las bajas temperaturas, tu nariz empieza a gotear. No estás resfriado, y la prueba es que al regresar a casa o entrar en un sitio cálido, la molestia cesa al momento o al cabo de un rato.

Es normal. Se trata de una respuesta «inteligente» del organismo para adaptarse al frío y los cambios bruscos de temperatura. Y le sucede a la mayoría de las personas. Te contamos por qué pasa.

Además, cuando estés en pleno resfriado o gripe también te conviene saber algunas de las cosas que te explicamos a continuación sobre la mucosidad o cómo aliviar la congestión nasal.

OBJETIVO: CALENTAR EL AIRE EN LA NARIZ

El aire en la parte posterior de la nariz suele estar a unos 26º (aunque puede llegar a los 30º) y tener una humedad del 100%. Pero ¿qué pasa cuando el aire que respiramos es muchísimo más frío y seco?

Pues que la nariz debe hacer que sea más cálido y húmedo para evitar que al llegar a los pulmones irrite las células de este órgano, explica el investigador David King, de la Universidad de Queensland (Australia), en un artículo.

El cerebro también participa

Según este científico, el aire frío que respiramos estimula los nervios que hay dentro de la nariz, los cuales envían un mensaje al cerebro. Y este responde a la señal aumentando el flujo de sangre hacia la nariz. Entonces los vasos sanguíneos se dilatan y, así, calientan el aire que pasa a través de la nariz.

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Pero la «maquinaria» es aún mucho más eficiente. Si el aire, además de frío, es seco, la nariz se activa para producir más secreciones a través de las glándulas mucosas. Y gracias a ellas, proporciona la humedad necesaria al aire que inhalamos.

Cuando este complejo mecanismo de compensación es demasiado activo, el exceso de líquido gotea por nuestra nariz. Los expertos calculan que en este proceso podemos llegar a perder hasta 300-400 mililitros de agüilla al día.


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