Esta nueva versión incorpora una cámara de apenas un milímetro de diámetro, la misma que se usa en endoscopias, con una pequeño LED dentro de un dispositivo que se coloca en la punta del dedo, y conectado a una pulsera ofrecen la conectividad inalámbrica.
El dispositivo posee un pequeño motor háptico que ayuda a emitir pequeñas vibraciones que sirven para avisar al usuario que está saltando de línea, cambiando de velocidad, o necesita cambiar de posición para continuar con la lectura.
Froehlich ha realizado pruebas en 19 personas y los resultados arrojan que en promedio cada persona ha logrado leer entre 63 y 81 palabras por minuto, con algunas palabras que se pasaron por alto durante la lectura.
Según la Fundación Americana para Ciegos, la velocidad media de lectura para un lector experto de braille es de entre 90 y 115 palabras por minuto, mientras que una persona con visión tiene una velocidad de 200 palabras en promedio.
Aunque algunos participantes mencionan que se trata de un gran dispositivo que podría cambiar la vida de las personas, otros encontraron problemas para saltar entre líneas, identificar párrafos sueltos, y adaptarse al ritmo de lectura que necesita el dispositivo.
Sus creadores seguirán perfeccionado el dispositivo con miras a tener un producto comercial en 2017, donde imaginan una especie de smartwatch con altavoz que pueda conectarse a un Smartphone.