El impacto negativo se estima en 2,5 billones de wones (2.000 millones de euros) en el cuarto trimestre de 2016 y aproximadamente un billón (800 millones de euros) en los tres primeros meses de 2017.
Añade que planea normalizar su negocio de móviles con un aumento de las ventas de modelos insignia de la marca, como el Galaxy S7 y el Galaxy S7 Edge.
Por último, afirma que se centrará en la mejora de la seguridad de sus productos para los consumidores haciendo cambios significativos en sus procesos de calidad.
Samsung anunció el martes su decisión de retirar de la venta el Galaxy Note 7 y dejar de producirlo después de los más de 30 casos de incendios por combustión que se han dado en terminales de este modelo.
El teléfono, un dispositivo de los denominados “phablet” salió a la venta el 19 de agosto y, tras los primeros casos de incendios, la compañía surcoreana llamó a revisión a 2,5 millones de teléfonos.
Posteriormente, a mediados de septiembre comenzó a reemplazarlos, pero en los nuevos que entregó se volvieron a dar casos de sobrecalentamiento de las baterías, circunstancia que le ha llevado a retirarlos y dejar de fabricarlos.
Por otra parte, la compañía va recuperándose del castigo que sufrió en bolsa tras tomar esta decisión y este viernes sus títulos han subido un 1,28% en el parqué de Seúl.
De esta manera, Samsung recupera alrededor de una cuarta parte de lo que perdió en las dos primeras sesiones bursátiles que se sucedieron al anuncio de la retirada del que iba a ser su terminal estrella y en las que se dejó un 8% de su valor.